miércoles, 18 de marzo de 2009

¿Qué querés ser cuando seas grande?

Político!!!!
(después retomo la pregunta del título y la respuesta)
Pero empecemos:
Si no fuera porque es un tema muy serio y que nos afecta a todos, diría que el debate que se está gestando en torno a la seguridad es muy lindo. Para quienes nos gusta argumentar, y poner en la balanza puntos a favor y en contra, todo este debate disparado por las declaraciones de Susasa Giménez, pero más que nada por la realidad que nos toca vivir es muy interesante y complejo.
(después retomo el tema del disparador)
Hablar de bajar la edad de imputabilidad de los delicuentes, aumentar las penas de quienes delinquen, por un lado. Atacar el tema de la falta de educación, de darle oportunidades a quienes hoy no las tienen. De alejar las drogas de los jóvenes. De mejorar el sistema judicial. Profesionalizar las policías. Mejorar el sistema carcelario para que los que allí cumplen penas, las cumplan, y que quienes las cumplan, salgan con las herramientas para reinsertarse en la sociedad y no con mejores herramientas para delinquir. Y a todo eso, sumarle el qué hacer en la transición, asumiendo que todos estos temas que engloban la problemática de la inseguridad, no se resuelven de un día para el otro.
Todo ciudadano tiene derecho a expresar lo que quiere y lo que piensa respecto de un tema. Desde lo que a nosotros nos parece más coherente hasta las cosas más disparatadas. Desde decir que bajen la imputabilidad a 12 años a los delincuentes, que cierren la frontera con Bolivia y Paraguay. Que prohiban la entrada a ciudadanos nacidos en Perú. Aplicar la pena de muerte a quien mata. Cortarle la mano a quien roba y rebanarle el miembro a quien viola.
Esos pueden ser muy buenos disparadores, para que quienes tienen una responsabilidad seria en la creación y reformas de políticas públicas, para que discutan y debatan en serio qué es lo que es más conveniente hacer en cada caso. Que estudien cómo se resolvieron los problemas en otras partes del mundo.
Y con toda suficiencia y seguridad, puedan decir: Mire Señora Susana Giménez, lo que usted plantea es inviable, y no resuelve el problema. En tales países hicieron tal y tal cosa, y funcionó, nosotros luego de tal estudio y tal otro, hemos decidido resolver el tema de tal manera y para eso, necesitamos enviar tal ley al Congreso y que todos, independientemente del partido al que representemos nos encolumnemos detrás de tal proyecto.
Y acá es cuando imagino la pregunta del título, y la respuesta.
Lamentablemente en nuestro país, y casi sin excepciones quienes asumen responsabilidades en la política, sólo ven la cara linda de la actividad.
Lo más lindo para todo político es inaugurar alguna obra (obviamente con la plata de los contribuyentes) y recibir la felicitación de la gente afectada y todo el afecto de aquellas personas a la que la obra realmente les cambia la vida.
Viajar, conocer el mundo, ser reconocido a nivel nacional o mundial, según el caso. Que no tengas que pagar para comer afuera, recibir regalos, y saber que en un futuro, en algún lugar habrá una calle con tu nombre. Conocer personalidades del espectáculo y el deporte de todo el mundo. Etc, etc, etc...
Lo que se olvidan los políticos es la otra cara. Cuando un Gobernador o Intendente o Presidente inaugura un Hospital en tal barrio, es porque decidió no construirlo en varios otros. Y nadie se presenta ante ciudadanos de un barrio para decir: "señores, hemos decidido por tales motivos, no construir el Hospital acá y sí en otra localidad".
Y otro detalle que se olvidan es que muchos creen que ser político es caer simpático para ir escalando en la listas, hacerse los graciosos en los medios de comunicación y realizar acuerdos y negociaciones para estar mejor parado.
Se olvidan de lo más importante y es estar capacitados y preparados para enfrentar los problemas complejos que exiten en las sociedades modernas, con los huevos bien puestos para asumir los costos.
Porque mientras la sociedad pide mayor seguridad, para no cambiar las costumbres cotidianas de nuestra vida, y salir a la calle tranquilos, sin mirar para los 4 puntos cardinales antes de entrar a sus casas. Poder volver a la hora que uno quiera a la noche. Caminar por las calles, y no sólo por las avenidas. Salir sin ropa llamativa, sin mucha plata para que no te la roben, pero no con tan poca para que no te maten. Mientras todos nosotros queremos poder hacer las actividades que nos gustan sin miedo, quienes tienen que resolver este y otros problemas, están discutiendo si las elecciones son en Octubre o en Junio.
Antes de decidir que quieren ser Políticos, acuerdense, que las monedas tienen dos caras!

martes, 24 de febrero de 2009

Tabla-inodoro Ángulo obtuso

A lo largo de mi vida, me he dado cuenta que muchos hombres ganan minas sólo por el hecho de existir. Aquellos que con el solo hecho de estar, acaparan la mirada del sexo femenino, se los encaran, no necesitan abrir la boca que ya se las están llevando a un lugar más íntimo, etc...
Está más que claro que no es mi caso. En todos estos años, he tenido que remar mucho, casi a destajo, para poder disfrutar aunque sea un rato de la atención de las señoritas. (alguna que otra señora se coló en el medio, no voy a negarlo).
Hay habilidades que ayudan a hacer más fácil para el hombre esa interrelación entre hombre-mujer que devenga en un encuentro íntimo.
Yo sé que los masajes por ejemplo, suman mucho. Los hombres que sabemos hacer masajes, logramos suplir otras falencias por brindarles relax a las mujeres. El único tema es que para lograr estar en una situación de dar masajes, hay que remar casi tanto como para intimar, así que no sirve como fórmula para adquirir, aunque sí para fidelizar.
Otra de las grandes habilidades que gana mucho, es la de bailar. "Aprendés a bailar salsa, y te cansás de ganar mujeres", dicen los que saben. Primero, será que nunca gané muchas mujeres, pero si hay algo de lo que no me cansaría en caso de que pudiera, es el hecho de tener éxito con las chicas.
Pero volviendo al tema... creo que es mucho menor el esfuerzo que tengo que hacer para remarla y entrarle a una mujer desde el humor, o desde una conversación interesante, o hasta con el chamuyo que el que tengo que hacer para aprender algunos pasos básicos de ritmos caribeños. (chamuyero no es el que miente en pos de convencer a una niña que esté con uno, chamuyero es aquel que habiendo probado la táctica de la mirada, habiendo esperado que se le acerquen a encarar, habiendo hecho algún chiste, y sólo encontró como respuesta un labio mordido acompañado con la frase "qué hambre", no le queda otra que usar el sinnúmero de herramientas de la comunicación oral, que fuimos aprendiendo con el correr de los años, y que sirven para remarla en caso de que lo más simple, no haya funcionado).
Yo por ejemplo, he logrado la habilidad de ser un buen chateador. Soy rápido, soy ocurrente y entretengo bastante con el chat. El tema es poder trasladar esa velocidad y las ocurrencias a un encuentro tête à tête. Cosa que todavía no he logrado, aunque ya voy a llegar...
Una vez conseguido el objetivo de estar o de conocer a una chica, todavía falta el trabajo más duro que es mantenerlas. Los hombres no sabemos pero hay muchos detalles que hacen que una señorita de un momento a otro decida que no quieren estar más con uno. Detalles que uno como hombre jamás se detendría a pensar, que jamás le daría importancia, y que si uno supiera que eso jode, lo cambiaríamos en el momento y sin chistar.
Podría nombrar algunos: no dejar la toalla mojada en la cama, cerrar la cortina del baño, no dejar los placares abiertos. Esos solos en la convivencia, o en el compartir momentos. Me voy a detener en uno solo, en el que encontré cierta culpa compartida:
Uno podría pensar que salpicar la tabla del baño, cuando uno va a ser pis, es un accidente. Jamás podría pensar que es causal de despido. Sin embargo, si nos detenemos a analizar la situación un poco mejor, es lógico que así sea.
Las mujeres no se sientan en la tabla del baño, realizan sus necesidades en una posición en la que cualquier hombre se contracturaría o se desgarraría algún músculo. Muchas tienen que recurrir a los productos contra el tránsito lento, no porque lo sufran de forma natural. Es que jamás harían caca en un baño del trabajo, o fuera de sus casas. Entonces se lo guardan para mejor oportunidad y ahí es cuando se taponan. En una emergencia pueden llegar a hacer en un baño público y apoyando sus cantos en la tabla, si previamente la tapizaron con trescientos pedazos de papel higiénico doble hoja, pero tiene que ser un caso extremo de vida o accidente. (no digo vida o muerte, porque nadie se murió por hacerse encima).
Dicho esto, ¿qué mujer querría convivir o compartir algún momento de su vida con alguien que convierte el único lugar en el que se sienten cómodas para realizar sus necesidades fisiológicas en un baño público? Ninguna. Ahora bien, las mujeres deben ayudar un poquito con esto.
No sé si fue un matemático, un físico, un arquitecto o qué, pero alguien descubrió que para que el hombre no moje la tabla de los inodoros, la tabla debe sostenerse parada, sin ayuda. Es decir, el inodoro y la tabla subida deben formar un ángulo obtuso (mayor a 90º) para que no haya que sostener la tabla con la mano.
Por qué yo habría de tocar la tabla con la mano, para que no se caiga, siendo que ustedes, no la tocan ni forrada en papel con sus muslos. No les parece?