viernes, 31 de diciembre de 2010

Toda la verdad, sobre la Verdad de la Milanesa

En el final del 2010 y un poco sumándome a la corriente revisionista de la historia, me parece que ya es hora de desenmascarar a la milanesa y contar toda la verdad sobre ella.
En efccto, hasta que se descubrió la Verdad de la milanesa, se han dicho muchas falsedades acerca de la misma.
Nació en Milán? Y de ahí su nombre? La verdadera milanesa es frita o al horno? De vaca o de pollo? Se le puede llamar milanesa a algo que tiene soja adentro? Se pueden comer menos de 8 milanesas en un almuerzo de domingo? La milanesa Napolitana es de Milán o de Nápoles? Que a un bastóncito de muzzarella, lo cubra con pan rallado, eso lo convierte en una milanesa? Por qué en los restaurants para decir que una milanesa es de carne de vaca, dicen que es de ternera? No puede ser acaso de novillito?
Todas estas preguntas, que no han sido contestadas hasta ahora, tampoco lo serán en esta nota.
Simplemente, porque el origen de la frase: "La verdad de la Milanesa", no se refiere a ninguno de los interrogantes antes mencionados.
Y acá va la verdadera verdad de la milanesa:
Cuenta la leyenda, que uno descubre la verdad de la milanesa, cuando muerde el pedazo que se lleva a la boca, dado que el rebozado, no deja ver qué es lo que hay adentro. Suena bastante lógico. Algo que está oculto por el pan rallado, es descubierto, cuando uno la prueba. Y esa acción, es "metaforizada" para otras acciones del ser humano.
La verdad de la milanesa es "la posta". Lo que encontramos dentro del disfraz de pan rallado que cubre la carne. Ahora bien, existen otros alimentos que ocultan su verdad detrás de un disfraz.
Pero a diferencia de nuestra protagonista de la nota, no se hablan de otras verdades de los alimentos, aunque algunos ocultan más cosas que una simple milanesa.
La más típica es la "Verdad de la empanada". Y más ahora con todas las nuevas variedades palermitanas que se han agregado a los menúes. En la mayoría de los casos, los diferentes repulgues, no revelan la verdad de la empanada, y uno no tiene más remedio que morder para descubrirla, o en su versión más fina, el cortar con un cuchillo para conocer su contenido.
El otro alimento que oculta un gran secreto, es "la verdad del Sandwich de miga". Si bien uno puede sospechar el contenido de un sandwich de miga, según la cantidad de tiempo que permanece en la mesa (si habían 4 bandejas y sólo quedan 5 sandwiches, seguro que el sobrante es de aceitunas), en muchos casos hay que morder para conocer la verdad. Con el agravante que si a uno no le gustó el interior, tiene que hacerse el "dolobu" (del español alverre, boludo), y devolverlo a su lugar de origen con mucho disimulo en el mejor de los casos o si uno se encuentra en un ambiente "exigente" no queda otra que devorarlo con un vaso de coca al lado para bajarlo rápidamente.
Existen otras verdades de los alimentos, como "la verdad del raviol", en el que el disfraz de masa, no deja conocer su interior ya sea de verdura, pollo o ricota y cuya única solución es morderlo. (O preguntarle a la cocinera/o y/o comprador/a si son de fábrica, de qué son?
La pizza por el contrario, no esconde nada. Se deja mostrar tal cual es: honesta y transparente. Y si no te gusta la aceituna, la podés apartar a un costado.
Ahora, yo me pregunto: por qué hay tantos políticos "milanesas" y pocos "pizzas"?
Sea cual fuere la respuesta, y esta pregunta abre muchas diferentes, yo a los políticos que esconden su verdad adentro, los cortaría como a las empanadas, así descubrimos sus verdaderas intenciones, y evitamos las estafas y los engaños. No les parece?
Feliz 2011 para todos, y obviamente mi deseo para el año que comienza es que proliferen las pizzas y hagamos desaparecer a las "milanesas", aunque la verdad de la milanesa es que me encantan!!!

sábado, 4 de septiembre de 2010

De Munich a Chivilcoy con escala en Bariloche

Qué probabilidades hay de que un estudiante secundario de Alemania, haga un intercambio de un año, en otro país? Pocas? Qué probabilidades hay de que ese país sea Argentina? Menos? Y si de todas las ciudades Argentinas disponibles, elige Chivilcoy, las chances son muy pequeñas, no?

Bueno, todo eso ocurrió en el Año 2009.

Lucas quería hacer una experiencia de intercambio estudiantil de un año fuera de su país. En un lugar que hablaran castellano. Eligió Argentina, el único lugar dónde el español que había aprendido en el colegio, no le servía para mucho. Las palabras se acentúan distinto y se pronuncian distinto: Es "casháte" y no cállate. Es birra y no cerveza, es faso y no cigarrillo. Banda es un grupo de amigos, y no una orquesta militar. La segunda persona del singular es vos. Nunca tú. Dónde cabrón es una cabra grande y nada más. Y dónde coger es... Bueno, ya saben lo que es coger acá.

Para hacer más interesante esta historia, Lucas no hizo como el común de la gente un intercambio en la gran ciudad. Esos azares de la vida, lo depositó en Chivilcoy. Una ciudad pequeña, dónde prevalece lo rural, a 180 km de Capital Federal.

Debe haber cientos de "Chivilcoys" en la Argentina, pero él cayó en la original. La que según datos del INDEC puede tener 47 o 72 mil habitantes.

Llegó al colegio, y los chicos al ver un personaje raro, que hablaba divertido, se le acercaron. Y qué es lo primero que quieren hacer los chicos cuando llega un personaje foráneo? Enseñarle malas palabras.

Y ahí apareció ella. Mirtha. Yo le puse Mirtha, en realidad, porque después de todos los sinónimos que escuché sobre la palabra vagina, prostituta y pene, en la primera hora que la conocí, me dije: "está para conducir los almuerzos, cuando la señora palme".

Esto no me lo contó nadie, pero yo me imagino, que cuando Mirtha le vomitó a Lucas las cientos de diferentes formas de decir vagina sin repetir y sin soplar, (cajeta, era menos irreproducible) Lucas cayó rendido a sus pies.

Y no era para menos. Además de su vasto vocabulario, esta niña, es una mujercita inteligente, sensible, madura y con un corazón enorme. Y Lucas, con su carita de no entender nada, también tiene lo suyo.

Pronto surgió un noviazgo de secundaria. El alemán, con la bocasucia de Chivilcoy. Pero esta relación iba a tener que sortear un par de obstáculos en el camino. El intercambio de un año quedó acortado a seis meses, ya que la Gripe A, hizo suspender las clases. Lucas se volvió a Alemania y todo se redujo a mails y messenger. Qué chances habia de volverse a ver? Pocas, pero ninguno perdió las esperanzas.

Y esa posibilidad llegó. Lucas fue invitado al viaje de Egresados de los chicos de Chivilcoy. Y gracias a una logística increible y a acomodar las fechas de manera precisa. Lucas finalmente pudo viajar a Bariloche para disfrutar del viaje de fin de curso con sus amigos chivilcoyanos y reencontrarse con Mirtha.

Reencontrarse con Mirtha?

Eso tenía en la cabeza el Alemán. Pero el Alemán, además de Alemán, es hombre. Y si bien tenía muchas ganas de estar con Mirtha, no se imaginó lo que era Bariloche.

Nunca se imaginó que todas las chicas liberadas, iban a ver en él la figurita difícil que todas querían tener. Muchas se imaginaban volviendo a sus hogares y contándole a sus amigas: "a qué no saben? Estuve con un Alemán".

Y el Alemán, al ver todo eso, se olvidó de ese año que estuvo separado de su chica. Y bueno, es hombre...

Pero cuando un hombre toma decisiones por el hombre que tiene entre las piernas, muchas veces se equivoca. Ustedes creen que Lucas estuvo de fiesta las 7 noches del viaje? No. Ustedes creen que Mirtha estuvo llorando las 7 noches del viaje? No. Esto sólo ocurrió la primer noche, porque al segundo día, Lucas cayó con anginas y 40 grados de fiebre, y tuvo que quedarse varios días encerrado en su habitación.

Alguna de las chicas lo acompañó? No, por supuesto que no. La única que se hubiera quedado todo el viaje a su lado si era necesario, lo único que atinó a decir fue: "Pobre Lucas".